El análisis del empate entre Patronato y San Lorenzo, por La Cábala Fútbol. Aquí un repaso del juego.
Nos hubiese gustado decir que Patronato ganó y tendrá una semana tranquila esperando por Racing; empezar a hablar de otra cosa, de un Patronato que se hace fuerte en su estadio y a los grandes los hace pasar malos momentos y no los deja tranquilo.
Pero no pudo ser para el conjunto de Rubén Darío Forestello. Una lástima, porque las oportunidades las tuvo, incluso con la chance de un penal que desperdició, aunque no debemos restarle méritos a Torrico por ello.
El partido fue raro. Con un Patrón que salió mejor y tuvo la victoria parcial en el momento en que mejor estaba en cancha, dominando las acciones. Con Arnaldo González más retrasado, los del Yagui coparon la mitad de cancha y no dejaron jugar a Mercier, Ortigoza, Merlini y Esparza. Ahí ganó y fue el sector donde logró el protagonismo absoluto del cotejo.
¿Qué pasó después? Empezó a perder la pelota, ceder protagonismo, juntarse, a retrasar sus líneas y darle espacio a Néstor Ortigoza; tal vez el hombre que siempre piensa y ve dónde comenzará la ofensiva. Fue el distinto. Patronato nunca lo apuró y por eso en los 30 minutos finales del primer tiempo, fue todo de San Lorenzo. De un lado para el otro, con Cerutti que apareció ante un Lucas Márquez condicionado, también Cauteruccio que se retrasó y comenzó a triangular. Ahí cambiaron las cosas.
Después, llegó el empate, por una buena individualidad de Martín Cauteruccio, que hizo pasar con un sombrerito a Iván Furios y asistió a Emanuel Mas, que corrió y definió de la buena manera.
En el complemento iba a aparecer lo mejor de Patronato, o tal vez la versión que venía mostrando en los últimos partidos. Eso significa: ganar la pelota, someter al rival a que baje unos metros y empezar a atacarlo. Con limitaciones en algunas ocasiones, pero atacarlo.
Triangular, llegar por las bandas, meter el centro para el Flaco; o por abajo y romper líneas. Eso pasó, gracias a Marcelo Guzmán, que se metió en el área donde lo tocaron -o soplaron- y Jorge Baliño, de cuestionable arbitraje, sancionó penal.
Fue allí cuando se desperdició LA oportunidad de Patronato. Abajo al medio el remate y, con los pies, Torrico se quedó con los puntos de la victoria del Santo.
Los nervios y la ansiedad hicieron que se siga atacando, sin mayores ideas pero con la idea de intentar quedarse con los tres puntos. Patronato mostró lo que venía mostrando: protagonismo, buen juego de balón y falta de eficacia. Por momentos lo incomoda al rival, obliga al error, lo atosiga, pero también muestra falencias en los últimos metros.
Hay puntos altos. Damián Lemos otra vez vuelve hacer uno del podio, sino la figura; siendo el hombre que releva a todos en la mitad de cancha. Buen partido del Chelo Guzmán y de Geminiani, a quien le cambiaron el perfil y no desentonó. Mientras Quiroga alternó buenas y malas.
No pudo ser. Otra vez no pudo ser. Otra vez la posesión fue de Patrón. Otra vez tuvo muchas mas oportunidades que el rival. Ahora se va a una de las canchas más difíciles, la de Racing. El tema es cómo se trabajará en la semana, hubo bombas, silbidos y aplausos. Patronato dejó todo en la cancha, pero no alcanzó.
Por Federico Etienot (en La Cábala Fútbol).