Nuevamente Rubén Forestello realizó una charla táctica y motivacional de una manera muy peculiar, con todos los jugadores sentados y él con una rodilla en el suelo. «No importa el color de la pechera».
Por Gabriel Obelar.
Volvieron por un momento a sus inicios, a la escuelita, al baby fútbol, al jardín. Los jugadores de Patronato tuvieron una charla táctica-motivacional de una manera distinta. El Yagui se posicionó con una rodilla en el césped de una cancha del predio La Capillita, mientras que la otra, sirvió para sostener su brazo y hacer equilibrio. «Siéntense», exclamó.
Con todos sentados, inició, en voz baja, una charla, con muchas indicaciones tácticas. A su alrededor, el resto del cuerpo técnico también sentados detrás del entrenador. Poco se pudo oír, pero se percibió que también varios integrantes del plantel hablaron, dieron sus puntos de vista.
«Quedan 16 finales muchachos», fue una de las cosas que se pudo escuchar, como así también le pidió a «los más grandes que escuchen y lo transmitan constantemente», para repetir y dejar en claro que «quedan 16 finales».
Por otra parte, el DT entiende lo corto que es el plantel y por tal motivo, cada palabra de aliento para los demás es vital para remarcar que nadie tiene el lugar asegurado y «todos tienen una función clave en el equipo». Y luego de la práctica, dinámica, intensa y con varios roces típicos del juego, indicó: «Cuídense muchachos».
Cada palabra es clave. Los 25 minutos que estuvo Rubén Darío con el plantel seguro sirvieron de mucho. A su alrededor cuenta con 27 futbolistas que lo escuchan, entienden lo que plantea y lo respetan, por conocimientos, la forma de dirigirse y demás. «Quedan 16 finales» para permanecer en Primera.