El taekwondista paranaense viene de consagrarse campeón mundial en la categoría cinturones de color hasta 63 kilos, en Hungría. Luego del título ecuménico, habló con La Cábala y se refirió a esta experiencia y la oportunidad de ayudar al deporte en la región.
Ser campeón del mundo es siempre un hecho reservado para muy pocos. Esto logró hace unas semanas Gustavo Ferreyra, taekwondista paranaense, que en Hungría se coronó en la categoría cinturones de color, hasta 63 kilogramos. Luego de regresar a su ciudad natal, donde arribó la semana pasada, mantuvo un diálogo con La Cábala y dejó las sensaciones de lo que le tocó vivir.
«Fuimos con muchas expectativas, no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar y pudimos venir con la medalla de oro; con mi instructor no lo creemos», confesó el entrerriano que contó que «nunca conocés al rival en estas categorías. En mi peso hay muchos inscriptos y de varios países».
Ferreyra recordó su trayecto para obtener el título y comentó: «La final la peleé contra un húngaro, fue un rival complicado, principalmente porque era alto; yo soy muy petiso y eso me complicaba». Además, «los nervios juegan muchas veces en contra, pero lo pudimos resolver bien, por suerte», agregó.
«El nivel europeo es muy bueno, cambia mucho a lo que estamos acostumbrados acá y vale la pena ir allá», comentó el paranaense, quien de todos modos opinó: «Argentina tiene un muy buen nivel, cuando hay torneos afuera, siempre los argentinos marcan diferencia».
Luego de contar que la posibilidad de ir a este mundial se le dio en el Sudamericano en Brasil, Gustavo contó que no recibió ayuda económica para realizar el viaje a Hungría. «Desgraciadamente hicimos algunos pedidos pero no conseguimos nada, la verdad que tuvimos que hacer todo a pulmón, hicimos ventas de empanadas, pasteles, y con mi trabajo pude pagar gran parte del viaje», explicó.
Durante la entrevista, el flamante campeón mencionó cómo arrancó con la práctica del taekwondo: «Inicié de grande, a los 20 años, a hacer artes marciales. Estaba excedido de peso en ese entonces. Mi primera pelea fue en esta disciplina, aunque además hacía kick boxing. Al taekwondo le metía muchas ganas», enfatizó.
«Estaría bueno que se lo ayude al deporte, hay escuelas que tienen muchos alumnos. Es un deporte lindo, no agresivo como piensan muchos y ojalá esto sirva para que crezca en Paraná».
En la misma línea, reconoció que «todavía no caigo; no pensé que tendría tanta repercusión pero espero que salgan cosas buenas de esto, no para mi, sino para el deporte».
Por último, consultado sobre sus próximas metas, afirmó: «El año que viene, en Tailandia, me gustaría ir al Mundial de cinturón negro, donde está el mejor nivel. El 12 de noviembre en Buenos Aires hay que quedar para poder viajar. También hay un Sudamericano en Perú, así que intentaremos meterle fichas a todo eso».